Te recomiendo...

No te pierdas mi curso gratuito para ser el padre o madre que quieres ser usando el método Creciendo con C

Ir al curso

En aquellas situaciones nuevas, cuando irrumpen en nuestra vida cambios bruscos, el organismo se sitúa en posición de defensa. Entramos en estado de estrés y nuestro cuerpo segrega hormonas como la adrenalina, el  cortisol, el glucagón y otras más que tienen como función adaptarnos a estos cambios y estar preparados para la huida o para la reacción: Modo supervivencia. Este tema lo trato en la primera lección del curso Manual de crianza.

Ese proceso inicial a día de hoy ya se ha superado. Pasados los primeros 21 días de confinamiento por el virus, el cerebro lo transforma en un hábito. Una vez que ya sentimos un estado como habitual comienzan otros nuevos mecanismos mentales y emocionales.

Si no hemos trabajado bien con nuestras emociones durante los primeros 21 días, estas se han ido acumulando y se encuentran muy contenidas por nuestra carga de adrenalina y cortisol. Ahora, al bajar la adrenalina, nuestro cuerpo comienza a conectar con esas emociones escondidas que pueden ser muchas y variadas.

Rueda de emociones tomada de la red

Sé que a veces el mundo de las emociones se nos torna complicado pero soy de la idea de que si queremos establecernos como un buen modelo para nuestros hijos tenemos que tomar consciencia de nuestro mundo emocional para, desde ahí, poder mostrarle a ellos cómo conectar con lo que sienten.

Si queréis iniciar vuestro camino en el mundo emocional os invito a realizar este curso gratuito donde hablo un poco más en profundidad sobre las emociones.

https://creciendoconc.com/cursos/ser-el-padre-o-la-madre-que-quieres-ser/

Pero ¿que son las emociones realmente?¿Podemos controlarlas?

Las emociones son, en primer lugar, una función fisiológica que dispara una serie de respuestas en el organismo. Se estimula el nervio vago, cosquilleo en el estómago, las glándulas suprarrenales liberan hormonas como la adrenalina o el cortisol y la musculatura se tensa.

Las emociones tienen como primera misión proteger a la especie, pero nuestra respuesta emocional es tan rápida e impulsiva que ha salvado a mucha gente aunque también ha provocado reacciones inapropiadas.

Hay emociones que dejan un recuerdo imborrable, como si se grabaran a fuego en el cerebro.. En este caso, la amígdala envía la información al hipocampo, que interviene en la formación de la memoria. Cuanto más fuerte es una emoción, con más fuerza se graba en la memoria.

Nuestras amígdalas son esenciales para la capacidad de sentir ciertas emociones y percibirlas en otras personas. Esto incluye el miedo y los muchos cambios que éste genera en nuestro cuerpo. Se sitúa en la parte frontal de nuestra cabeza y es fundamental para la mediación, tanto de las respuestas emocionales como del sentimiento consciente de la emoción. En los niños esta capacidad está disminuida por lo que su gestión emocional es más inmadura que en los adultos.

En el libro Educar con calma: Cómo hacer menos y relacionarte mejor con tus hijos escrito por Regina Pally se habla de estos mecanismos y dice “La corteza prefrontal del niño es menos madura que la del adulto, lo cual explica por qué a los niños que están estresados les cuesta más concentrarse en el colegio y hacer los deberes, son más impulsivos y tienen más dificultades para interpretar las señales sociales.”

Aquí vemos claramente el elevado grado de importancia del estado emocional en el que se encuentra el niño para poder realizar aprendizajes. En esta situación de confinamiento, este estado se encuentra afectado por lo que es muy normal que baje su rendimiento académico.

María Montessori hablaba de esto teniendo muy en cuenta el ambiente emocional en el que los pequeños estaban en el aula. Ella hablaba de que la emoción del adulto influía de forma muy importante sobre la emoción de los niños. Y de como el ambiente emocional, ella lo llamaba ambiente psíquico, influía mucho sobre su comportamiento.

Estudios actuales como este abalan sus palabras.

Loredo Martínez, Nydia, Mejía Jiménez, Diana, Jiménez Bautista, Nancy, Matus Miranda, Reyna Nivel de estrés en niños (as) de primer año de primaria y correlación con alteraciones en su conducta. Enfermería Universitaria [en línea]. 2009, 6 (4), 7-14 [fecha de consulta 8 de abril de 2020]. ISSN: 1665-7063. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=358741831002

Este estudio concluye que: “El estrés es considerado una respuesta orgánica funcional – hasta cierto punto normal – que sin embargo cuando sobrepasa ciertos niveles, puede llegar a afectar de manera física, psicológica o social limitando incluso el aprendizaje.Se ha observado que es cada vez más común en niños  en edades tempranas, quienes entre otras consecuencias desarrollan enfermedades y/o cambios en su conducta llegando incluso a repercutir en su nivel de desempeño educacional.”

También parece claro que no podemos evitar sentir emociones, pero sí que es posible gestionarlas, aunque no podamos eliminarlas ni controlarlas.

Pero regular no es callarse o aguantarse. No es bueno reprimir las emociones, hay que aprender a expresarlas.

Es muy normal que en estas situaciones todos nos sintamos perdidos, ya que la mayoría de nosotros no hemos recibido una correcta educación emocional. Es uno de los puntos flacos de nuestra generación. Si nadie nos ha enseñado, nosotros no podemos enseñar ni acompañar a nuestros hijos en su gestión emocional.

¿Qué entendemos por Inteligencia emocional?

La inteligencia emocional se entiende como la capacidad para identificar, entender y manejar correctamente las emociones, lo que mejora las relaciones interpersonales, permite tener un mejor manejo del estrés y aumenta el logro de objetivos.

Hoy os voy a proponer unos pasos sencillos para hacer un correcto acompañamiento emocional. Emplearemos como guía la palabra CRECER, ya que aprovecharemos esta oportunidad para crecer y desarrollarnos en nuestra gestión emocional, así como para ser modelo de conducta para nuestros hijos. Tenemos que recordar en todo momento que nuestro objetivo va a ser responder con consciencia a la situación. Nuestro reto es evitar reaccionar desde la emoción.

Cuestionar mis pensamientos: Normalmente las emociones se suelen alimentar por pensamientos que tenemos sobre lo que mis hijos o pareja deberían o no deberían hacer. Por ejemplo: Mi hijo ya tendría que saber hacer la cama; debería haber terminado los deberes; tendría que saber solucionar esto solo; no tendría que comportarse así…

Para empezar a gestionar nuestras emociones primero vamos a parar la mente, vamos a dar la vuelta a estos pensamientos de debería o no debería. Al cuestionar estos pensamientos salimos del bucle de pensamiento negativo y abrimos nuestra mente a explorar otras posibilidades.

Respirar: Es importante pararnos a respirar mientras ponemos una pantalla imaginaria que nos aísle de la emoción o la situación que hay fuera. Este mecanismo me ayuda a no empatizar con las emociones que en este momento están sintiendo mis hijos o pareja.

Explorar mis emociones: Me voy a dar unos segundos para cambiar la mirada hacia mí y observar qué estoy sintiendo yo en este momento. Esto me permite regresar a mi centro y desde ahí poder actuar con coherencia.

Conectar con lo que está sucediendo: Cuando ya estoy en mi centro puedo volver la mirada hacia fuera para, desde la calma, observar que es lo que está sucediendo tratando de hacer una observación objetiva sin prejuicio sobre lo que pueda ser la situación que se me plantea. Esta parte de observar sin juicio es complicada y necesita entrenamiento. Hablo de esta observación en el segundo tema de este curso. https://creciendoconc.com/cursos/manual-de-crianza/

Escuchar Activamente: Después de observar ha llegado el momento de permitir que tus hijos o tu pareja expliquen lo que está sucediendo. Lo sentimientos que están aflorando o la situación generada en ese momento. Aquí mi consejo es realizar escucha activa. Escuchando desde el corazón. El tema de la escucha activa lo explicaré en directo a través de la página de Facebook de CreciendoconC el día 9 de Abril.

Resolver buscando varias opciones: El último paso es encontrar la solución al conflicto que nos ha hecho entrar en emoción. Si el conflicto es entre los hijos, por ejemplo una pelea entre ellos, os recomiendo escuchar el webinar de “Conflictos entre hermanos” que podéis encontrar en la sección de Recursos Gratuitos.

Puedes descargarte un imprimible con esta guía aquí:

creciendoconc.com/…/Gestión-emocional-CRECER.pdf

Si es con la pareja lo ideal es plantear posibles soluciones y llegar a un acuerdo entre los dos.

Si sientes que necesitas asesoramiento para gestionar estos temas te ofrezco mis asesorías personales. Estaré encantada de acompañarte y guiarte en tu gestión emocional. Puedes acceder aquí https://creciendoconc.com/asesoria-personal/

Espero que este artículo os ayude en estos días y os invito a los Facebook live que estoy realizando estos días a las 22:00 en la página de CreciendoconC.

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario